Diecinueve niños muertos

Diecinueve niños muertos. Ciento cincuenta y tres vidas interrumpidas. Unos minutos bastaron para terminar con las sonrisas del verano. Una vez más la negligencia cobra protagonismo en una tragedia que no debió suceder. Muchos de los pasajeros del avión siniestrado ayer en Madrid telefonearon a sus familiares para notificarles que había fallos en el avión. Lo sabían los pasajeros. Lo sabía la tripulación. Pero no se hizo nada por evitar la tragedia. El avión inició el despegue y se desplomó. El coordinador de vuelos del aeropuerto, declaró que el avión ya había cancelado dos vuelos antes debido a ciertos problemas técnicos. ¿Y entonces? ¿Es qué nadie pensó en suspender este vuelo? ¿Por qué arriesgar la vida de los pasajeros? España se conmociona ante la tragedia. A todos nos sabe mal. Resulta difícil contener el llanto ante la noticia, ante la lista de pasajeros, ante las escenas de los familiares desesperados.
Diecinueve niños muertos. Es tal vez la parte más triste de esta historia. Veintidós de los pasajeros del avión eran menores y solo tres sobrevivieron. Después de la tormenta vuelve la calma, pero ya nada será igual para las víctimas y sus familiares. Los minutos de silencio, las banderas a media asta, las ruedas de prensa de los afligidos políticos que interrumpen sus vacaciones, son gestos protocolarios. De nada sirven las lamentaciones cuando un fallo técnico ocasiona tantas muertes. Tanto dolor. Tantas lágrimas. Tanta impotencia.
Diecinueve niños muertos. No puedo quitar la macabra cifra de mi cabeza. Diecinueve niños muertos.

Una oración por sus vidas
Sólo tres de los veintidós niños se salvaron, dos de ellos se encuentran graves. Una oración por la vida de Alfredo, María y Roberto.

Y una oración por sus almas
Diecinueve niños muertos. Todos ellos con nombre y apellido. Descansen en paz: Jorge, Miguel,
Óscar Gabriel, Laia, Lucas, Niklas, Mercedes, Jorge, Raquel, Sergio, Jorge, Daniel, Sira, Domenico, Javier, Alejandro, Keila. Y dos bebés (menores de dos años). Uno de ellos hijo de Siomara Hernández y otro hijo de Isaac Domínguez. Descansen todos en paz.

1 comentario »

  1. Bea escribió

    Una triste tragedia. Bellas tus palabras y me uno a la oración

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