Los sabotajes del EPR

 

               Se autodenominan «viento de libertad» y aunque suene muy romántico, poco tiene que ver el romanticismo con su manera de solucionar las cosas. Se trata del Ejército Popular Revolucionario (EPR), un movimiento armado que se levanta en México para luchar por sus ideales. No pretenden otra cosa más que la toma del poder político para implantar una «dictadura del proletariado», misma que busca la construcción del socialismo a través de una transformación profunda de la sociedad mexicana. ¿De qué van? Me parece un poco más de lo mismo, una extensión del subcomandante Marcos y su EZLN, que dicho sea de paso no tuvo los frutos esperados y que utilizó (lamentablemente) a los indígenas para sus causas políticas.                                 

              Por su puesto que el pueblo tiene todo el derecho de protestar por las cosas en que no está de acuerdo, que debe (y tiene) que exigir sus derechos y no tolerar gobiernos incompetentes que poco ayudan y mucho estorban. Pero una cosa es protestar, exigir, demandar y, otra muy distinta, levantarse en armas para empezar a quemar pozos petroleros.

             Pues justamente eso es lo que está haciendo actualmente el EPR, prende fuego a instalaciones de Pemex. A mi parecer este pseudoejército es una amenaza para la seguridad nacional. Aún así gran parte de la población (cerca del 45%) apoya este tipo de causas (pese a que temen al EPR),  pues consideran que están luchando contra la pobreza.

              Ellos siguen con sus causas,  planeando nuevos sabotajes, actos terroristas. El pueblo teme en silencio y las víctimas suelen ser las mismas de siempre, los pobres de México, los que observan y callan, los que son utilizados como banderas políticas pero que nunca ven fin a sus problemas. Ellos son los que mueren, los que sufren, los que aguantan. Los de siempre.

7 comentarios »

  1. anita escribió

    Que peligro tienen! Todos tenemos derecho a luchar por nuestros derechos pero no con violencia, ni sabotajes, ni actos terroristas. Siempre son los pobres los que más padecen. Creo que se aprovechan del miedo y de la ignorancia de los más débiles para engañarlos y ganar su confianza con ideales utópicos y discursos populistas.

  2. María escribió

    ¿Qué 45% de la población es el que apoya a este movimiento popular armado? No acabo de entenderlo. Quizá porque intento trasladar la problemática a mi país y, aquí, ni de broma el 45% de la población apoyaría a ETA aunque todos, evidentemente, tengamos miedo a los actos terroristas (ya sé que no es lo mismo). ¿Que razonamiento político siguen los que, en pleno siglo XXI apoyan un cambio de gobierno a través de la fuerza armada?

  3. gaisa escribió

    Es muy facil de explicar, en paises como México y Colombia en donde la Policía, el ejercito y toda representación del poder son corruptos el pueblo lucha y crea un contra poder “guerrillero”.

    El problema no son estos grupos, es quienes están detrás y que en muchas ocasiones son países con intereses en que existan focos de conflicto en Latinoamérica.

  4. colorinescoloreados escribió

    Afortunadamente me queda muy lejos esto de la guerrilla, pero al final, siempre paga el pobre, el que no tiene recursos suficientes para salir adelante, para defenderse por sí mismo y que confía en quienes utilizan el poder y la mentira para conseguir sus sucios objetivos.

  5. sinbutaca escribió

    Pues si, las causas rómanticas en las que se robaba a los ricos para dárselo a los pobres murieron con el final de Robin Hood.

  6. forragaitas escribió

    Yo creo que la que siempre paga es América Latina. Y si bien esto yde acuerdo en parte de lo que dices, discrepo en la idea global. No creo que exista una tiranía mayor que la impuesta por el imperialismo y la influencia estadounidense con respecto a las comunidades indígenas. Puede que el mensaje se desvirtuase, pero prefiero al EZLN que a las multinacionales del petróleo y la especulación.

    Las analogías con ETA, además de desproporcionadas, son muy poco realistas. Se trata de dos situaciones bien diferenciadas.

  7. paula escribió

    Las armas y la fuerza nunca son buenas compañeras. Puede parecer que luchan por los pobre, pero eso seguro qeu es en un principio. No sé que tiene el poder que hace que los gobernantes se olviden de quienes realmente necesitan ayuda.

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