Aunque el otoño es mi estación favorita debo reconocer que todas tienen su encanto. Pero los constrastes más hermosos sólo pueden apreciarse en los últimos meses del año. Hoy, por ejemplo, caminando por las calles de A Coruña pude ver un espectacular paisaje: un reluciente arcoiris acariciaba el mar y el cielo mientras la lluvia caía suavemente bajo los cálidos destellos del sol. Al fondo, con toda su majestuosidad, la Torre de Hércules. Maravilloso. Pero no siempre hay un arcoiris para alegrarnos la pupila. La lluvia y el frío acompañaron la agonía de Noviembre.
Ayer subí a un autobús que tenía puesta la radio. Al principio no le di mayor importancia al programa emitido pero la melodiosa voz de la locutora captó mi atención y pude darme cuenta de que era de complacencias musicales con llamadas al aire. María, de Cambre, llamó para pedir una canción (Amor de hombre) para dedicarla a sus amigas de la residencia. «Es que se me han puesto celosas porque ayer llamé para dedicarle una canción a una vecina», añade la oyente.
La conductora anotó la petición y le aseguró que podría escucharla el próximo lunes. Considerando que era martes no pude evitar sonreír. ¿Qué motiva a una persona esperar siete días para escuchar una simple canción? ¿Es qué acaso no tienen algún disco en casa?
Después de unos minutos más de programa caí en la cuenta de que la mayoría de los radioescuchas eran personas mayores. No buscan música. Buscan compañía. La petición musical no es más que un pretexto. Una excusa. Un motivo. Un plan.
Sin duda alguna María esperará ansiosa el lunes para encender su radio, escuchar su canción y saludar a sus amigas de la residencia.
Esther, la locutora, es dulce y amable con cada uno de sus oyentes que, dicho sea de paso, la tratan con peculiar cariño. Anota una a una todas las peticiones y conversa un poco en cada llamada. En este programa el verdadero protagonista es el público. El menú musical es variopinto. En el transcurso de 35 minutos pude escuchar desde Black is black de Los Bravos hasta Abuelito dime tú de la banda sonora de Heidi, pasando por algún intérprete de operación triunfo y un par de orquestas medianamente conocidas. Pero la música es solo el pretexto.
El programa tiene sus seguidores y eso se nota con cada llamada. Los oyentes tratan con suma familiaridad a la conductora. Y ella hace lo suyo: regalarles un rato de protagonismo y un poco de compañía. Enhorabuena Esther.
Diecinueve niños muertos. Ciento cincuenta y tres vidas interrumpidas. Unos minutos bastaron para terminar con las sonrisas del verano. Una vez más la negligencia cobra protagonismo en una tragedia que no debió suceder. Muchos de los pasajeros del avión siniestrado ayer en Madrid telefonearon a sus familiares para notificarles que había fallos en el avión. Lo sabían los pasajeros. Lo sabía la tripulación. Pero no se hizo nada por evitar la tragedia. El avión inició el despegue y se desplomó. El coordinador de vuelos del aeropuerto, declaró que el avión ya había cancelado dos vuelos antes debido a ciertos problemas técnicos. ¿Y entonces? ¿Es qué nadie pensó en suspender este vuelo? ¿Por qué arriesgar la vida de los pasajeros? España se conmociona ante la tragedia. A todos nos sabe mal. Resulta difícil contener el llanto ante la noticia, ante la lista de pasajeros, ante las escenas de los familiares desesperados.
Diecinueve niños muertos. Es tal vez la parte más triste de esta historia. Veintidós de los pasajeros del avión eran menores y solo tres sobrevivieron. Después de la tormenta vuelve la calma, pero ya nada será igual para las víctimas y sus familiares. Los minutos de silencio, las banderas a media asta, las ruedas de prensa de los afligidos políticos que interrumpen sus vacaciones, son gestos protocolarios. De nada sirven las lamentaciones cuando un fallo técnico ocasiona tantas muertes. Tanto dolor. Tantas lágrimas. Tanta impotencia.
Diecinueve niños muertos. No puedo quitar la macabra cifra de mi cabeza. Diecinueve niños muertos.
Una oración por sus vidas
Sólo tres de los veintidós niños se salvaron, dos de ellos se encuentran graves. Una oración por la vida de Alfredo, María y Roberto.
Y una oración por sus almas
Diecinueve niños muertos. Todos ellos con nombre y apellido. Descansen en paz: Jorge, Miguel,
Óscar Gabriel, Laia, Lucas, Niklas, Mercedes, Jorge, Raquel, Sergio, Jorge, Daniel, Sira, Domenico, Javier, Alejandro, Keila. Y dos bebés (menores de dos años). Uno de ellos hijo de Siomara Hernández y otro hijo de Isaac Domínguez. Descansen todos en paz.
Hace mucho que no actualizaba esta página y no por falta de información, ni por falta de tiempo. Más bien por razones que me averguenza compartir. Pero hoy no podía pasar por alto el triunfo de España en la Eurocopa.
A veces me sorprende como momentos tan breves como la final de un partido de fútbol pueden provocar tanta satisfacción. Sí, hay crisis. Sí, todos tenemos problemas. Es verdad. Pero es también verdad que el triunfo siempre se contagia. España es campeón de Europa, razón más que suficiente para sonreír… y disfrutar. ¡Que aproveche!
¿Cuál es la peor pesadilla de alguien que le teme frenéticamente a las agujas? La respuesta es muy sencilla: una curva de glucosa. Claro que este no es un término común, pocas personas saben que es una curva de glucosa, yo, por lo menos, en mi vida había escuchado semejante término pero lo aprendí hace poco, junto con otro que tampoco olvidaré con facilidad: Test de O´Sullivan. Ambos están relacionados con la extracción sanguínea. Son pruebas para detectar la aparición de diabetes gestacional, es decir, diabetes durante el embarazo.
Sin duda el embarazo es una etapa increíble de la vida, donde las emociones están siempre a flor de piel. Cuando supe que estaba esperando un hijo el corazón me dio un vuelco y experimenté una sensación indescriptible. Mes a mes fui notando los cambios y disfrutando más de ese pequeño ser que crece todos los días en mi interior. Todo iba bien hasta que un día uno de los análisis de control mostró un resultado no esperado, mi glucosa estaba alta. Ante el riesgo de diabetes, me dijeron que debería hacerme el Test de O´Sullivan. Así que una mañana, en ayunas y con los nervios a flor de piel, acudí al ambulatorio donde después de tomar 50 ml. de glucosa en estado (casi) puro con un insoportable sabor a naranja, me extrajeron sangre para hacer el test. Resultado: positivo.
A los pocos días me llamaron del materno para notificarme que debía hacerme una nueva prueba: la curva de glucosa. Y que para ello debería disponer de al menos 4 horas libres. Acudí pues al hospital, nuevamente en ayunas y nerviosa, para encontrarme con un grupo grande de mujeres, todas nerviosas, todas embarazadas, que esperaban impacientes que comenzara la prueba.
Así que haciendo acopio del poco valor que me quedaba, entré con resignación a enfrentarme con la aguja y con todos mis temores de infancia. Una a una nos fueron pasando con la enfermera encargada de extraer la primera porción de sangre. Posteriormente nos dieron a tomar 100 ml. de glucosa (esta vez con sabor a limón, un poco más soportable), con la advertencia que no podíamos vomitar la espesa bebida, indicación que ignoraron 2 de aquellas mujeres que me acompañaban en esta nueva experiencia. Las pobres no soportaron tanta dulzura y tuvieron que regresar a casa para volver quizás otro día.
Tras tomar la dulce bebida esperamos una hora, inactivas, sentadas o acostadas según la preferencia de cada una. Sentí de pronto que la cabeza me daba vueltas, que no podría soportar mucho más. Pero el abrazo de mi esposo que no se apartó de mí me hizo sonreir y tolerar. Transcurridos los primeros sesenta minutos de espera, una nueva extracción de sangre. En mi caso tuvo que ser en el mismo brazo pues, mi brazo izquierdo se negaba a dejarse extraer una gota del vital líquido. Así que los primeros moretones empezaron a aparcer. Tras la segunda hora de espera una extracción más, con el consuelo que sólo quedaba una hora de espera y una última extracción. Casi cuatro horas después salí del hospital con la cabeza dando vueltas y una terrible debilidad corporal, pero contenta de haber pasado ya por todo eso y con los nervios de esperar el resultado.
Al otro día, ya más recuperada, recibo una llamada telefónica del hospital para avisarme que debía hacerme nuevamente la curva de glucosa. El motivo: el día anterior, por causas desconocidas, habían tenido problemas con el centrifugador y se rompieron todas las muestras de sangre, por lo que había que repetir todo. Al principio pensé que era una broma, quise llorar de frustración pero me di cuenta de que sería en vano. No quedaba más que aguantar y volver al hospital a pasar otra vez por todo aquello.
Todo esfuerzo, todo sacrificio, cualquier extracción y el hecho de enfrentarse a mil agujas, todo vale la pena si se trata de que un pequeño que apenas nacerá esté bien, esté a salvo. Lo peor ha pasado, pero los resultados no fueron favorecedores, así que una nueva curva está por venir, cuatro extracciones más y todo habrá terminado, por el momento. Sé que podré soportarlo, sé que tengo el valor suficiente de enfrentarme a todo por mi hij@. Sé que todo lo que haga por mi bebé es poco para agradecer a Dios el milagro de la vida.
A mi gusto, pese a que no soy muy aficionada al chocolate, el Toblerone es uno de los más ricos del mundo. Curiosamente aunque no es más que un chocolate, tiende a levantar polémica respecto a su sabor. A mi me encanta ese sabor a como a nugget y almendras, con un toque ligero de miel. Hay quienes, al contrario, lo detestan por esa sensación chiclosa que surge al masticarlo. Pese a todo, la marca cumple ya 100 años en el mercado.
Este chocolate fue creado en 1908 por Theodor Tobler y su primo, Emil Baumann. Curiosamente a partir de entonces se convirtió en un emblema de Suiza en el mundo entero. Durante 2007 se fabricaron 7.000 millones de paquetes de Toblerone.
Otro detalle que hace diferente al Toblerone, es que no viene en la tradicional forma de tableta, más bien presenta una forma triangular. Se pensó en algún momento que esto se debía a que estaba inspirado en el Monte Cervino, mundialmente conocido por su forma piramidal.
Sin embargo, un nieto de Tobler asegura que su abuelo era fracmason y que para ese grupo la forma triangular representa la llama. En cuanto al nombre, Toblerone proviene de la unión del apellido Tobler y torrone, que significa turrone en italiano. Otro detalle curioso es su formato jumbo, que pesa 4.5 kilos, mucho más que un chocolate familiar.
Si nunca has comido un toblerone hazlo, aunque sea por curiosidad, después de todo, 100 años de ventas son ya una garantía.
Hace ya casi un año Lavozdegalicia.es lanzó una convocatoria para invitar a los internautas a participar enviando sus fotografías de las ya reconocidas «chapuzas gallegas». La iniciativa tuvo un éxito inesperado y a lo largo del 2007, fueron llegando sorprendentes, curiosas y divertidas imágenes. Mi favorita (y la de la mayoría de los internautas que envían su voto) es sin duda la del «muñeco diabólico»,que para efectos de esta convocatoria es identificada como desagüe gore.
Fue enviada por Cosme Damián Roma, quien tomó esta fotografía en el concello lucense de Chantada. Pese a que la imagen en vez de resultarme divertida me dio un poco de miedo, no puedo negar la originalidad al presentar este desagüe, como bien lo explica el autor de la foto «ao máis puro estilo das torturas medievais».
Si quieren entretenerse un poco pueden ver la galería de chapuzas gallegas, además no olviden que La Voz de Galicia os invita a elegir la chapuza más original, por lo pronto ya hay 15 finalistas.
El polémico tema de la clonación sale nuevamente a escena después de que se diera a conocer un estudio de científicos californianos que han logrado crear el primer embrión, clonado a partir de células de la piel humana.
Para esta clonación, la empresa Stemagen Corporation utilizó una técnica similar a la empleada para la creación de la controvertida oveja Dolly. Se emplearon las células de la piel de dos hombres adultos y los óvulos de tres mujeres jóvenes que estaban siendo sometidas a un tratamiento de fertilidad.
Ahora bien, pese a las diversas polémicas que siempre genera el tema de la clonación, no debemos olvidar que puede ayudar a salvar muchas vidas. En este caso la intención de la técnica es conseguir tratamientos para enfermedades hasta hoy incurables, como el Alzheimer, el Parkinson y la diabetes.
Con la clonación terapéutica (nombre de la técnica), se obtiene un embrión del donador, que posteriormente se utiliza para extraer células madres con las que se obtienen diferentes tejidos que podrían reemplazar a los dañados de ese paciente.
Entran a discusión moral, ética (o como prefieran) diversos aspectos:
1. Para los religiosos, la clonación es un acto de soberbia del ser humano al pretender crear vida, tarea que consideran únicamente atribuible a Dios.
2. De no regularse debidamente la clonación se puede incurrir en muchos desaciertos.
Pese a que resulta difícil unificar opiniones en este sentido, considero que la clonación terapéutica es necesaria. Lamentablemente pese a los estudios publicados y a los avances que puedan existir respecto a esta técnica en los próximos años, es probable que, como sucede siempre, no se convierta en un beneficio popular.
Durante todo el 2007 me porté muy bien, así que espero que esta vez sean considerados conmigo y cumplan mis peticiones:
Me complacería mucho si pudieran obsequiarme un mundo mejor, más limpio y más justo, donde mi bebé pueda crecer feliz y sin miedos. Un mundo donde las personas se vean así mismas como personas y respeten mutuamente sus creencias, religiones y opiniones. Donde no exista el racismo, ni la violencia, ni la carencia. Donde todos tengamos las mismas oportunidades y baste muy poco para sonreír.
Me gustaría también que este país tuviera políticos más inteligentes, que al menos sepan de lo que hablan y no como la ministra de fomento que no se entera de nada.
De ser posible, queridos Reyes, ayuden a Zapatero para que deje de hacer chapuzas en el gobierno y se ponga a trabajar el tiempo que aún le queda como presidente; a lo mejor ustedes pueden convencerlo de que la mejor campaña son los hechos y no las promesas que a todos nos tienen mareados. Que sepa que la CALIDAZ, la SEGURIDAZ, la COMPETITIVIDAZ y la ESTABILIDAZ de las que presume no existen en su gobierno, porque son un invento suyo. Lo que sí existe es la MEDIOCRIDAZ y la falta de SERIEDAZ que le ha caracterizado durante estos años.
Aprovechando la cartita les pido también un curso completo de español-gallego, con diccionario, traductor, libro de gramática y todo lo que necesite para terminar el año “falando galego mellor que Sandra”. Este regalo es urgente porque tengo deberes pendientes.
Si por alguna razón no pudieran complacerme con algunos de los regalos anteriores, pueden sustituirlo por algo más sencillo: Ayudarme a ganar la lotería del niño, sé que sólo tengo un décimo pero si me toca el premio mayor me alcanzará para resolver algunos problemillas.
Y para que se rían un poco les dejó este chiste gráfico: